domingo, 15 de marzo de 2015

M

Hay una sombra donde las curvas trémulas cometen una moción directo al mediastino encerrado debajo de la piel cruda.
El vistazo oscuro busca seguir las líneas sin génesis ni desenlace que se esconden debajo de tus prendas grises,
Mis manos son como una turbia luz sin márgenes que se escurren entre las telas que descansan en la superficie de la epidermis que desemboca en la orilla de tu voz.
La vibración me suspende en una lucidez donde la visión se transforma en ceguedad, no hay más que el silencio y la conmoción de sangre como un volcán.

En ese instante donde no queda nada más que seguirle dando vueltas al tiempo
Ese instante donde la lejanía no es más que un viento áspero
Ese instante donde el sonido y la imagen se encuentran solamente en la recreación de tu psiquis.

La sensación del tacto es tan sutil como los ojos angustiados que se esconden entre las tinieblas de los párpados húmedos.
No quiero aceptar la partida inevitable que me carcome los sueños, las ilusiones: tú.
Pero esta lúgubre manía de seguir tu tren, esta lúgubre manía de suspirarte, me arrastra al pañuelo culposo que será el remordimiento de la ausencia.
La fuga me corrompen los pulmones y todas aquellas vísceras que le gritan al alba tu existencia y tu desvío.

Reminiscencias arropan mi hipocampo y anhelan la destrucción que causa tu mirada,
Anhelan la contemplación de tu virtud que me carcome, allí donde mis sentidos jamás quieren rehuir.

Tu visión fantasmagórica rodea a mi esclava memoria de ilusiones,  aquellas memorias empapadas de absolutamente todo, de ti.

1 comentario:

  1. De tu corazón al mío, nos hacemos eternas en las palabras y en todas las dimensiones del amor. Te amo amor de mí.
    Tu M.

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