domingo, 15 de marzo de 2015

Matrimonio: un derecho humano, no un privilegio heterosexual

La condición de ser humano es una calidad que brinda reconocer iguales derechos para todos, y dicha igualdad ofrece a cada persona la obligación de ejercer y disfrutar todas esas potestades que existen desde el origen de la existencia, con equidad, sin condiciones ni prejuicios a un individuo o grupos de individuos. Cada sujeto es diferente de otro, en diversas realidades, único e irrepetible, pero existe una esencia que nos une en esta tierra y es el hecho de “ser humano”.
 Los seres humanos tenemos una capacidad en común, y es la capacidad de amar. Dicho sentimiento es libre de ser compartido con las personas que consideremos merecedoras de aquel, o también simplemente el amor puede surgir inconscientemente con ese prójimo el cual activó aquella emoción única y excepcional. Gracias a esta virtud surge el matrimonio, un acto simbólico en donde decidimos formalmente prometer compartir nuestra vida hasta siempre con esa persona especial. Todos necesitan ser amados, contraer matrimonio es una decisión libre la cual es un derecho puesto para la humanidad entera, sin restricciones, sin límites, un derecho para cada hombre y para cada mujer. Y esta libertad está siendo enclaustrada en nuestro país, por los ecuatorianos.
En cada sociedad, la verdad es determinada por el poder. Y como todos sabemos, la verdad dentro de una cultura es arbitraria. Mientras que el poder controle a las masas, esa conciencia esclava de reglas arraigadas, seguirá creyendo y siguiendo ese camino que la fuerza de dicha corriente la arrastra. Menciono esto porque la postura del matrimonio está vinculada con el poder de cada cultura, y en el Ecuador la idea que predomina es que esa unión emblemática sea únicamente entre un hombre y una mujer. Pero, el matrimonio no es un privilegio heterosexual, no es un derecho condicionado exclusivamente a la unión de un sexo masculino con uno femenino, esta idea equívoca fue propuesta desde hace centurias atrás, y como costumbre y tradición, se ha ido expandiendo hasta la actualidad. Durante la aparición del humano en la Tierra, ha habido evoluciones en el cuerpo humano y en la psiquis también. Eventos que antes no encontraban explicación eran vistos con terror y rechazo, sucesos que en la actualidad son normales. Las minorías eran atacadas con odio, pero gracias al desarrollo de la razón, en el presente, por ejemplo, las personas que son zurdas no son vistas como una abominación, sino como una diferencia natural de cada individuo. Ahora ya es tiempo de renunciar a los prejuicios absurdos, el irrespeto a los homosexuales en el Ecuador, cuya orientación sexual se encuentra en un grupo minoritario. La heterosexualidad predomina en las sociedades, pero eso no quiere decir que es el único camino, ni el correcto para llevar un sendero natural. Lo natural está en el instinto de amar, en la libertad de ser, con los genes que nos otorgaron en la concepción. Hay homosexualidad en 450 especies, no es una elección a conciencia, es una selección natural de la evolución humana, y solo los homo sapiens sufrimos del infortunio llamado homofobia. Y como mencioné con anterioridad, cada ser humano tiene los mismos derechos, incondicionalmente y equitativamente. El matrimonio debe ser para todos, con las mismas normas, las mismas virtudes, las mismas capacidades.
Una de las leyes que se propone en el matrimonio, aunque ya no se aplica a nivel universal, es el requisito de la reproducción entre las parejas. En el presente, los cónyuges ya no buscan solamente perpetuar sus genes a través de un acto sexual. Las personas que deciden tener una familia optan por adoptar niños, los cuales hay millones sin padres alrededor del mundo. Hay otros matrimonios que deciden seguir sus vidas sin criar infantes, tener una familia reducida a dos personas. El mito de que los homosexuales harán que no se perpetúe la especie es un idea absurda, puesto que la madre naturaleza es sabia, y si hay diversas sexualidades, es para equilibrar la sobrepoblación. Por otro lado, hablando de una concepción entre personas del mismo sexo, formar una familia homoparental, ya está totalmente aprobada por la American Academy of Pediatrics. Una cantidad considerable de investigaciones ha comprobado que no existen diferencias en los niños criados por parejas homosexuales, tienen una salud física y emocional muy sana, y por lo general, las familias homoparentales tienen una mejor relación con sus hijos que las familias hetero, y no influyen en su orientación sexual. En el Ecuador, esta información esta vista con rechazo, porque no quieren aceptar los cambios que se van dando a través del tiempo, también aquel rechazo se genera por la falta de educación. El miedo enjaula a las personas  y crea un desbalance de igualdad entre nosotros.

Por lo tanto, ¿Cuál es el conflicto en aceptar que todos tenemos los mismos derechos, sin importar los distintos gustos? todos venimos de un mismo origen, todos somos diferentes entre nosotros, y el único obstáculo de inequidad entre los seres humanos son los prejuicios creados por las mentes retrógradas, que aún no han llegado a evolucionar. Kant dijo: “el sabio puede cambiar de opinión, el necio nunca”. El matrimonio no es un privilegio heterosexual, sino un privilegio humano, un derecho humano, un acto simbólico que toda pareja tiene la obligación de disfrutar, es absurdo prohibir o castigar una condición humana, la cual es amar a otra persona, sin importar el sexo, cultura o color de piel. Los ecuatorianos debemos aprender a respetar las diferencias y no catalogar a las personas por los distintos gustos o preferencias. Si desde niños nos enseñaran las diversidades de género e inclinaciones que existen en las personas, no existirían los odios y rechazos que sufrimos en la actualidad. No olvidemos el lema que nació junto a la democracia: “libertad, igualdad y fraternidad”.

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