domingo, 15 de marzo de 2015

Luz tenue,
Rojiza,
En la cima de una montaña lanzando palabras hacia el abismo
Por medio de tus ojos,
Sonidos de viento,
Brisas navegadoras,
Olas de vaivén,
Aves perdidas arrojando sus plumas en tus huellas.
Y despiertas del sueño,
Volteas sobre mí misma,
Se incorpora el silencio y la tensión
Hasta que tus ángeles de frutas despierten
Y yo miraré alucinada los pálidos reflejos de tu cabello.
Ya es otoño sobre el río.
A quién esperas, de quién huyes?
Indecisa, insegura…
Enciéndete,
Prende tu luz para iluminar la cueva oscura
En donde los suspiros eternos se esconden,
En donde tus palabras vuelan entre las hojas
Y las notas callan.
Las puertas en las cuales la tiniebla debe aparecer
Se destruye al renacer la boca cruel que ama
Y yo la enamorada
Quien te pide que me lleves entre los sueños,
Sobre las horas,
A través de las voces
Y en medio de tus piernas danzantes,
Llévame alma infinita,
Hazme soñar tu sueño,
Para al conocerte me conozca.



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