domingo, 15 de marzo de 2015

Antología de Cuentos sobre “El dinosaurio”

Diana Amador
Parte Policíaco

-Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí.
-Cuando el dinosaurio despertó, todavía estaba allí.
-Allí despertó, cuando el dinosaurio todavía estaba.
-Estaba todavía el dinosaurio, cuando despertó allí.
-Allí estaba todavía, cuando el dinosaurio despertó.
-Cuando allí todavía estaba el dinosaurio, despertó.
-Despertó el dinosaurio, cuando allí todavía estaba.
-Estaba todavía allí, cuando despertó el dinosaurio.
-Todavía despertó allí, cuando estaba el dinosaurio.


De las declaraciones de los otros reos surgen las siguientes interrogantes que las autoridades del penal intentan esclarecer: ¿Quién despertó? ¿Dónde está allí? ¿Quién despertó cuándo? ¿Qué hacía el dinosaurio allí? ¿Cuándo despertó el dinosaurio? ¿Despertó cuando todavía estaba allí? ¿Quién estaba todavía? ¿Todavía qué? ¿Estaba allí cuando despertó? ¿Quién despertó a quién? “Cuando despertamos, el dinosaurio ya no estaba allí”, fueron las palabras del director. Por lo pronto, Dinosaurio y custodio volaron. Ahora, la Interpol les buscará en 170 países más.

José de la Colina
La culta dama

Le pregunté a la culta dama si conocía el cuento de Augusto Monterroso titulado El dinosaurio.
-       Ah, es una delicia –me respondió- , ya estoy leyéndolo.


Nelly  Marriott
Dinosaurio atrapado

Y el hallazgo del dinosaurio salió hasta en  CNN, fue un descubrimiento impactante, y aquel hombre sorprendido no quiso volver a entrar en esa habitación. La noche anterior a aquella mañana escalofriante, el sr. R. prendió una pequeña lámpara que se encontraba a lado de su cama, lo hizo porque le gustaba ver el camino para dirigirse hacia el baño, tenía una urgencia de usar el inodoro. Pero, de pronto, ve una silueta negra dentro de la tina de la ducha. Temblando prendió la luz y al observar a aquel bulto, ¡se dio cuenta que era un dinosaurio! Pegó            un       grito   agudo            y        cayó   desmayado.
A la mañana siguiente, despertó mareado y el dinosaurio todavía estaba allí. Se encontraba inmóvil, y el sr. R. muy asustado. Salió corriendo hacia su sala y no sabía qué hacer, pero decidió llamar a los bomberos y a la policía. Después de unos minutos llegaron, con helicópteros y la prensa, no podían dejar pasar por alto este momento histórico en la humanidad: un dinosaurio atrapado en una bañera. Nadie podía comprender como pudo ocurrir esto, como pudo aparecer este animal prehistórico en la bañera de un hombre común y corriente. Pero el sr. R. no le interesaba el motivo ni el origen, solamente quería que retiren a aquel reptil de su bañera, para poder utilizar con tranquilidad su inodoro.

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