“Feliz el que lea en público estas palabras proféticas y dichosos
quienes las escuchen y hacen caso de este mensaje, porque el tiempo está
cerca.”
Apocalipsis, capítulo 1, versículo 3.
El trono de los esclavos en cautiverio arrastran ninfas prematuras
sangrando a través de sus rabos semejantes a un minotauro. Los corderos
degollados buscando misericordia son desterrados de la tierra prometida. Es en
vano el arrepentimiento, el infierno rodea nuestra esfera y corre entre
nuestros orificios epidérmicos. Aquellos ojos de profunda oscuridad devorarán
la inocencia y cordura de este santuario claro oscuro y deforme. ¿Dios?, Ha
muerto; ahora gobierna otro ser realmente omnipresente y todopoderoso que tira
al ras el dado raído del azar de la humanidad.
Nos encontramos en la habitación 237 llamada Redrum, donde la sangre envuelve
la raza que tocará las siete trompetas. Arderán los ángeles en agonía y
arrojarán al abismo la llave de la salvación. No existe tal sustantivo y Dante
refleja entre sus letras un grito necesario para rescatar su locura. La
demencia y podredumbre arraigan la tierra completa y no habrá salida de esta
miseria y penuria que negaban los
profetas muertos, los mentirosos, charlatanes y estafadores. Los infantes traen
nuevas esperanzas pero lo que destapan es más inmundicia y entes llenos de
bazofia para el reino del querido omnipotente creado en las fantasías e
imágenes terrenales. La oscuridad de lo desconocido asfixia hasta quebrar las
tráqueas sin piedad, sin cesar. ¿El mayor temor? El dolor inhumano sin fin.
Cuando se produzca un violento terremoto se abrirá el sexto sello que cubrirá
como un manto de luto el afligido linaje.
Los pliegues del cielo caerán como rocas sobre los cascos óseos.
Fuego, humo y azufre será parte del desenlace y los doscientos millones de
caballos arrasarán la última gota de serenidad. Las posesiones conspirarán para
lo inevitable, y el completo gobernante cerrará la iluminación que concluirá
toda moción. Se han finalizado
totalmente los fragmentos que formaban lo que somos. Entonces… esta noche… será
el comienzo de la última etapa.
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