I
Dentro de
tu mirada regada en las luces del mar
Expandiendo tus sueños en ese cielo donde se
abre la boca de tu alma
Y tu corazón se cierra al encontrar peligro en
las orillas
Pero las hojas de tu árbol aún siguen en la
punta de las ramas
No han caído, no se han secado.
II
Tus dedos elevados en la cima de mi ombligo,
Tus yemas rozando las líneas de mis labios,
Y el fulgor de tu sonrisa, el poder de tus
ojos, me derriba, me arrebatan la cordura
Los turbios placeres de tus suspiros
Los combates de nuestros labios
Las energías de nuestros químicos provocan
vibrar…
Cuando tus piernas vibran
Tu cabello se despeina
Tu lengua deja su escondite
Y nos encontramos en la cama,
Susurrando, susurrando… bajo el manto del
sueño,
Bajo el manto de nuestra íntima obscuridad.
III
Las calles parecen prisiones con los caminos
ya trazados
Y entre el público nuestro oxígeno se
extingue,
Debemos huir al mar, donde las olas nos
desnudan
Donde el agua nos acaricia la piel y nos torna
parte de ella
No somos más orilla, ahora somos profundidad
Como un túnel lleno de ventanas
Nos encontramos refugiados en la obscuridad
iluminada
Navegando sin fin alguno, solo viviendo esa
infinidad…
Enciendes mis deseos ocultos y personificas
las imágenes, las ideas
Y cobran forma, sensaciones y placeres…
Muerdo con ansias tu boca e imagino tu cuerpo
arropando al mío bajo esas noches sin tiempos.
IV
No puedo encontrar puerta de salida a este
sentimiento
Porque no existe… Nuestras visiones son los
jardines de tu mente, los que imaginas.
Se menciona el mar, se menciona el cielo, se
menciona la infinidad…
Donde encierran al amor, el que nos sedujo
hasta nuestro límite de materia,
Cuando somos el fruto de las angustias de
nuestros huecos pasados,
Pero hay más, mi vida, los disparates del
horizonte de nuestras uniones,
Donde no hay pensamientos, no hay sistemas,
solo hay sentimientos, con dos nombres…