jueves, 5 de julio de 2012

The lady in the looking-glass: a reflection, by Virginia Woolf

The lady in the looking-glass is one of Virginia Woolf´s short stories which show us the amazing technique she handled perfectly: "stream of consciousness".
For a project in college I had to make an analysis of this story and here it is posted for you so you can read and comment it if you´d like.
By the way, I got an A+ in this. =)


La dama en el espejo: un reflejo.
The lady in the looking-glass: a reflection, Virginia Woolf (1882-1941)

I.- Modo narrativo.
El narrador de la historia se encuentra dentro de ella misma, es un narrador homodiegético porque actúa, juzga y tiene opiniones sobre los hechos y los personajes que aparecen, dentro del cuento el personaje principal es Isabella Tyson. En este caso el narrador sólo tiene y aporta información basada en su propia visión de los eventos. También en este cuento se utiliza la técnica literaria llamada el Monólogo Interior, que consiste en reproducir los mecanismos del pensamiento en el texto, así como la asociación de ideas. Esta técnica es muy conocida en la autora, Virginia Woolf.
Este tipo de narrador afecta en el lector a causar diferentes perspectivas del ambiente del cuento y del personaje, el lector va junto con las ideas del narrador sobre la historia e inconscientemente concordamos con los pensamientos de este hasta terminar con el relato.
Por este motivo la perspectiva que tenemos del cuento al iniciar la lectura va cambiando mediante lo que nos van narrando y así mismo hasta el final que nos torna un cambio total de la idea con la cual iniciamos. Por ejemplo, comienza el cuento dando una opinión personal, sobre la oposición de dejar espejos colgados en las habitaciones y luego continua narrando lo que observa en el reflejo del espejo y sus ideologías sobre las imágenes junto con sus perspectivas, nos va diciendo el secreto que guarda la hermosa mujer llamada Isabella, su misterio y sus vivencias que nadie conoce, todo esto lo observa mediante el reflejo, turbio e incompleto cuyo origen es el espejo colgado y la imaginación del que narra. Al final, toda la belleza que nos trasmitía la descripción del protagonista cambia cuando Isabella es mostrada totalmente en el reflejo, y la realidad es expuesta a la vista del narrador y su perspectiva torna a la veracidad, el personaje era vacío, su hermosura no era más que la imaginación y el texto va desprendiendo la imagen auténtica, y así cambiando el matiz del comienzo.
La persona que relata el cuento nos enseña una distinta cosmovisión a través del reflejo de un espejo, las expectativas que creamos dentro del mismo y luego destapar la real imagen que hemos estado observando. La actitud del mismo comienza con un reclamo de la desaprobación de espejos colgados en las habitaciones, luego expresa la magia que siente por la cosmovisión creada en el reflejo y al final la decepción de la realidad.
El tiempo verbal aplicado se encuentra en pasado cuya importancia es necesaria para el conocimiento completo de la historia.
El narrador expresa sus ideas de una manera subjetiva, siempre son los pensamientos extraídos de su consciencia, opinando mediante las experiencias que ha tenido. El autor se observa como una voz de protesta social porque en el cuento muestra constantemente sus opiniones y puntos de vista con respecto a un tema en particular, en este caso, los espejos colgados en las habitaciones, que significa el rechazo al análisis de solo lo superficial.
II.- Los personajes
En el cuento hay dos personajes, el que relata y del que se está hablando que es el protagonista, en este caso Isabella Tyson. La relación que existe entre ellos es la amistad que comparten y el narrador dentro de la obra actúa yendo a visitar a su amiga Isabella y desde ahí nace la historia.
El protagonista sufre una metamorfosis al final del relato en el momento en que el narrador cambia totalmente su perspectiva al darse cuenta de la realidad de esta y no lo que imaginaba a través del reflejo del espejo.  Este cambio que transforma la realidad de Isabella se da gracias al desarrollo psicológico del narrador, en cuanto a los pensamientos de este y la asociación de ideas que relaciona en cuanto a su monólogo interno. Y en esto también influye al ambiente en el que se encuentra cuya importancia se da al narrar la cosmovisión a través del reflejo que nos muestra el espejo colgado en la habitación, la relación del ambiente con el personaje es la esencia de este cuento y lo que abarca al análisis del narrador en cuanto al texto.

III.- El estilo
El lenguaje que emplea este cuento consiste en un monólogo interior del narrador, analiza el protagonista, el ambiente, todo lo que observa desde su punto de vista dentro de su consciencia y lo plasma en el texto con un vocabulario formal  de una manera descriptiva.  La forma en que describe el ambiente es un tono poético porque utiliza figuras literarias como la prosopopeya, por ejemplo esta frase extraída del cuento: las alfombras, las sillas y los armarios que ahora vivían su nocturna vida ante los ojos de una. A veces parecía que estos objetos supieran acerca de ella más de lo que nosotros, que nos sentábamos en ellos, escribíamos en ellos y caminábamos, tan cuidadosamente, sobre ellos, teníamos derecho a saber.” El objeto que tiene mayor importancia y significado en esta obra es el espejo, por el motivo que a través de él se narra el ambiente y la visión del narrador acerca de la realidad que está viviendo en ese momento, desde ahí parten sus conclusiones, opiniones, pensamientos. El espejo es una metáfora cuya semántica es el análisis que obtenemos mediante el reflejo que muestra a  Isabella y la examinamos interna y externamente, ese objeto normalmente funciona para examinar nuestra imagen en un reflejo, pero en este caso observamos el reflejo de alguien más, no solo superficialmente sino también su interior, a su vez examinamos el contraste del interior y exterior de la casa a través del espejo.
Los párrafos dentro del cuento son largos y contribuyen a la corriente de pensamientos del que relata, sobresalta el monólogo interior y a su vez el fluir de la consciencia, ambos aspectos se encuentran conectados en esta obra porque mientras el narrador se cuestiona a sí mismo va dejando huellas de su ideología la cual nos atrapa en ella y mientras leemos escuchamos su discurso, siguiendo sus pensamientos y así entrando en su comprensión.
IV.- La estructura
La narración se desarrolla de una forma lineal con un orden cronológico. El narrador va relatando mediante el orden que observa y analiza, en el orden que van ocurriendo las situaciones. Tiene un comienzo el cual introduce el punto subjetivo del que relata, expone su opinión y comienza a desarrollarla junto con sus ideas y lo que va asociando, hasta que va culminando sacando sus conclusiones y luego llega el desenlace que en este cuento se da cuando la realidad de Isabella se desprende de su verdadera imagen y lo que se percibía de ella era pura imaginación. En la obra se siente un misterio del cual se basa en la identidad del protagonista y cuyos secretos se crean en el reflejo de ella y sus alrededores que destacan en el espejo colgado en su habitación mientras es observado por el narrador, y mediante su imaginación se va creando una ideología superficial.
 El espacio en este cuento se destaca mayormente en la imaginación del narrador contribuido por las imágenes del ambiente en el que se desarrolla, comienza describiendo el espacio en el que se encuentra y lo que presta atención a través del espejo, luego empieza a correr su imaginación e inicia el flujo de ideas y asociaciones de estas, imponiendo sus opiniones y perspectivas por medio de la observación del reflejo. Al final del relato lo superficial se aclara demostrando la verdadera esencia de la mujer misma.
V.- El Tema
El tema principal del cuento es el autorretrato de una mujer cuyo espíritu y carácter es observado y examinado desde el reflejo de un espejo colgado en su casa.
La forma y el tema están relacionados en la metáfora de interpretar lo que vemos a lo lejos y lo que vemos a lo cerca de algo o alguien, a través del espejo el narrador observa fuera de la casa a esta misma y a Isabella, desde ese punto comienza a examinar y a analizar a la persona y al ambiente, pero mediante el reflejo solo puede ver lo superficial, lo externo que es representado por la imagen del exterior de la casa, pero cuando el protagonista entra y el espejo ya proyecta su interior se muestra lo oculto detrás de las puertas y la verdadera identidad de Isabella, esto quiere decir que la metáfora relaciona la imagen externa de la casa con lo que el mundo ve, la máscara que oculta una expresión turbulenta en el personaje. Las imágenes interna y externa del ser no tienen similitudes entre sí, sino todo lo contrario como enseña el cuento. Este tema que trata es un carácter universal porque encierra un problema social que ocurre diariamente en los seres humanos, dejarse engañar por lo superficial y no abrir los ojos ante lo profundo.
El propósito de Virginia Woolf dentro de esta obra es firstly resaltar el “stream of consciousness” herramienta que sorprende por su modernidad en esa época y la cual ella era maestra en ello. Con respecto al tema del cuento Virginia trata de enseñar utilizando una metáfora usando los puntos de la perspectiva del ser humano, cuando miramos algo y lo analizamos de manera superficial ya que se encuentra en un filtro y con una lejanía, como nos muestra la imagen de un espejo, mientras que si lo que observamos se encuentra más cercano y sin una barrera podremos examinarlo de una forma correcta y captar su intimidad. Al principio no podemos ver el interior de una persona por la lejanía, pero mientras nos vamos acercando a ella, se hace más grande la imagen y más completa la persona cuya  mente intentamos introducirnos, y poco a poco vamos comprendiendo sus cualidades y defectos, los reales y no los falsos que nos limita un reflejo. En este cuento Woolf nos muestra el gran contraste del análisis encontrado con lo superficial y con lo profundo dentro de Isabella.
VI.- Evaluación crítica
Este cuento pertenece a un nuevo movimiento que no era usual en esa época, usa técnicas narrativas que sorprendieron por su modernidad cuya herramienta es llamada “la corriente de pensamiento”, o “flujo de consciencia” (stream of consciousness). Esta narrativa es original ya que fue estampada por el filósofo y psicólogo Williams James en su libro “Principles of Psychology. Mediante esta nueva herramienta  Virginia Woolf utilizó para la narración de sus novelas y también es reconocida en el famoso libro Ulysses de James Joyce. Aparte de la narrativa, la originalidad el cuento es la forma que escogió la autora para relatar su punto de vista sobre un problema social a través de una metáfora muy particular utilizando un objeto tan común como el espejo. Este cuento es excelente para estudiar las diferentes maneras de usar los elementos literarios, y nos enseña cómo podemos introducir una ideología en una comparación tan creativa como lo logró Virginia Woolf.


 Petiiiit.

martes, 3 de julio de 2012

Urja, "Urg y Jag"

Every word in our vocabulary has its own foundation, derived from different syllables with different meanings in each language.

 

This information is
extracted from the acclaimed Argentine blogspot: El Espejo Gótico (www.elespejogotico.blogspot.com)

  Petiiiit

Historia de la palabra "orgasmo".

Pocas palabras provocan una respuesta grupal idéntica.

Si alguien dice la palabra "amor", es posible que cada uno de nosotros la asocie a distintas formas y texturas. Si decimos "muerte", "placer", "odio", o "despecho", sucederá otro tanto. Pero si pronunciamos la palabra "orgasmo" es probable que todos imaginemos más o menos lo mismo.

Sin embargo, para conocer la historia de una palabra debemos tener en cuenta muchas otras cosas además de su rápida vinculación con lo emocional.

La historia de las palabras incluyen su creación, pero también sus metamorfosis, sus caídas y sus glorias. Y la palabra "orgasmo", acaso como ninguna otra, ha conocido no sólo algunos tabúes sociales y religiosos, sino una decadencia metódica que excluye cualquier alusión al goce espiritual que corre paralelamente al placer físico.

Si tomamos un severo diccionario de griego antiguo se nos dirá que "orgasmo" significa algo así como "excitación", y acaso "estremecimiento". Pero si indagamos en las raíces de la palabra orgasmo veremos que, de hecho, deriva de las raíz "orge", casi siempre utilizada para designar un impulso violento.

Tal asociación entre el climax físico y la violencia atribulaba a los ascéticos sabios griegos, ya que veían en ella el triunfo de la materia sobre la mente. Por cierto, el orgasmo nos arrebata del control sobre nuestro propio cuerpo. A pesar de las dilaciones que el sujeto pueda ensayar sobre sus estímulos, el orgasmo eventualmente llegará, barriendo con todas las clausuras mentales e intelectuales que intentan demorarlo. Este arrebato o demolición del intelecto por un impulso creciente e irreversible es aquel orge consignado por los griegos, quienes, desde luego, no negaban su interés lúdico.

Pero el orgasmo no nació en Grecia. Sucede desde tiempos inmemoriales, y su raíz puede rastrearse incluso en las balbuceantes lenguas del pasado más remoto de la humanidad.

El antiguo irlandés Ferc significa "enojo, ira, arrebato", e indica el mismo caracter violento que atestiguaron los griegos. El protoindoeuropeo Wrog significa "fortaleza", subrayando la sensación física del orgasmo más que sus derivados espirituales. No obstante, la historia de algunas palabras, de muy pocas, por cierto, puede hallarse en una sola de sus formas, a despecho de lo que pueda significar en distintos lugares, ya que su fuerza original trasciende las confusiones y modificaciones temporales y geográficas, renaciendo cuando debe hacerlo.

El sánscrito "urja", predecesor de orgasmo, significa "alimento", pero también "ofrenda". Esta es, quizás, la mejor definición para algo tan complejo. Si hoy decimos la palabra "orgasmo", casi todos sospecharán, en términos menos graves, que hablamos de un mecanismo fisiológico por el cual el sujeto siente un éxtasis erótico, pero en sus orígenes definía al amor como lo que realmente es.

Para las precarias tribus del Indostán, así como en las extravagantes aldeas de la India, el orgasmo representaba un ofrecimiento pero también un sacrificio que se recibe del otro. No es aquí una sensación física; sino la muestra de que en el amor dos personas se vuelven altar y ofrenda, don y sacrificio, Dios y devoto. El amante come y bebe del cuerpo del otro, siendo el mismo una ofrenda multisensorial de quien lo acompaña.

En ningún sitio y en ninguna época se ha definido al orgasmo con mayor precisión y agudeza. A tal punto que si tomamos quirúrjicamente las raíces primordiales de la palabra, es decir, sus formas más arcaicas, veremos que Urja se compone de Urg y Jag, literalmente, "comer" y "alimentar".

La historia de la palabra orgasmo acaso nos reserva algunas otras sorpresas etimológicas. Sin embargo, nada define mejor su significado que la idea de que su presencia trasciende la mera respuesta fisiológica, y que, en definitiva, es un proceso por el cual el hombre y la mujer abandonan sus límites y se vuelven algo tan complejo que sólo es posible definirlo mediante una dualidad conceptual, es decir, se vuelven comida pero también comensales.

En parábolas menos felices podemos pensar en alguien que lee y escribe al mismo tiempo, o en algo que se reclama mediante una ofrenda, en este sentido, mucho más alegre que las vituallas sulfúricas recibidas por santos y mártires con pies de cera.

Lord Aelfwine.

 

Gaudens (latín)

When you refer to death, between poetry and love, the closer fact and word to it is: "orgasm". Why? Because it is the delightful death in the arms of your lover.

This information is extracted from the acclaimed Argentine blogspot: El Espejo Gótico (www.elespejogotico.blogspot.com)

Petiiiit




El orgasmo en la literatura.

El orgasmo ha sido ampliamente difundido a través de la literatura a lo largo de los siglos, no siempre con eficacia, y mucho menos con objetividad.

Ya en el Libro III de las Metamorfosis (Metamorphoses) de Ovidio se marca una clara diferencia entre el orgasmo masculino y femenino a través de una discusión entre Júpiter y Juno:


El sentido del placer es mayor en el hombre que el de ustedes -las mujeres-
(maior vestra profecto est, quam quae contingit maribus)


Juno, insatisfecha, rechaza esta sentencia, y accede a consultar la opinión del sabio Tiresias, erudito y adivino que "conocía las dos caras de Venus", es decir, que había vivido en la tierra como hombre y como mujer. Pero el hermafrodita coincide con la opinión de Jove, lo cual será letal para la visión del sabio, ya que Juno, ofendida, lo vuelve ciego.

Algunos afirman que el pobre Tiresias decide suscribir la opinión del dios a causa de que previamente había recibido de Jove el don de la videncia y una larga vida. Pero Ovidio se desapega de estas polémicas divinas en su obra El arte de amar (Ars Amatoria), en la cual aborrece toda práctica sexual que no llegue a satisfacer el deseo de ambos amantes.

Durante siglos el orgasmo fue olvidado. La Edad Media lo evitó, salvo en alusiones veladas, y recién reapareció en el Romanticismo de una forma que nunca antes se había visto.


Percy Bysshe Shelley (1792–1822), poeta y esposo de Mary Shelley, creadora de Frankenstein (Frankenstein), fue el primero en comparar al orgasmo con la muerte:


Ninguna vida se iguala a esa muerte.

(No life can equal such a death).


No deja de ser curioso que algunos críticos desliguen estos versos de Percy Shelley del orgasmo y los ubiquen como un mera urgencia rítmica, cuando un par de versos atrás podemos leer una loa a la mecanicidad del sexo oral como vehículo para alcanzar el éxtasis:


¡Chúpala, chúpala, Yo resplandezco, resplandezco!

(Suck on, suck on, I glow, I glow!)


Ya fuera del ámbito poético, Percy Shelley declaró que el orgasmo era...


...la consecuencia casi involuntaria de un estado de abandono.

(...the almost involuntary consequence of a state of abandonment)


El último vínculo de Percy Shelley con el éxtasis -narrativo- proviene del poema El bote de Sergio (The Boat of Serchio), dedicado a Edward Ellerker Williams, acaso el mejor retrato del orgasmo en la literatura del romanticismo:


El Sergio, torciendo hacia adelante
Entre las barreras de mármol que hendió en Ripafratta,
Conduce por el abismo hórrido las olas
Que mueren la muerte que los amantes aman,
Viviendo en la búsqueda, como si este espasmo
No hubiese pasado, de las cimas montañosas,
Pero la corriente clara del entusiasmo absoluto Se vierte sobre el llano.

(The Serchio, twisting forth
Between the marble barriers which it clove
At Ripafratta, leads through the dread chasm
The wave that died the death which lovers love,
Living in what it sought; as if this spasm
Had not yet passed, the toppling mountains cling,
But the clear stream in full enthusiasm
Pours itself on the plain)


La frase: "La muerte que los amantes aman" (Death which lovers love) ofrece un paralelo con el eufemismo francés: La petit mort, "la pequeña muerte", que representa el abandono de si mismo durante el orgasmo.

El escritor argentino Jorge Luis Borges ofrece un concepto análogo en una nota al pie de página en Tlön, Uqbar, Orbis Tertius, en donde se lee una sentencia lacónica, y acaso platónica, en uno de los muros de una iglesia de Tlön:


Todos los hombres, en el vertiginoso instante del coito, son el mismo hombre.


El inicio de esta sentencia, "todos los hombres", recuerda a un William Shakespeare solemne; y de hecho fue Shakespeare una eminencia en referencias orgásmicas; como queda claro en estos versos recitados por Benedict en Mucho ruido y pocas nueces (Much Ado About Nothing), en donde se observa una relación metafórica entre el regazo de la mujer y su sexo:


Viviré en tu corazón,
Moriré en su regazo,
Y seré enterrado en tus ojos.


(I will live in thy heart,
die in thy lap,
and be buried in thy eyes)


William Shakespeare fue aún más osado en Rey Lear (King Lear), donde especula con la satisfacción sexual de un novio:


Moriré valientemente.
como un novio satisfecho.


(I will die bravely,
like a smug bridegroom)


Con el tiempo, el orgasmo fue perdiendo sus necesidades metafóricas, se fue haciendo algo menos "sucio", y, por lo tanto, más accesible mediante un lenguaje adulto y directo. Ya despojado de su simbolismo, fue utilizado por innumerables autores, de los cuales elegiremos sólo uno para dar cierre a este artículo precipitado, y acaso precoz.

La frase pertenece a la novela El amante de Lady Chatterley (Lady Chatterley's Lover, 1928), de D.H.Lawrence, donde lo explícito sepulta inexorablemente aquel viejo decoro romántico:


Cuando él comenzó a moverse, en el indefenso orgasmo repentino, advirtió los extraños estremecimientos que ondulaban dentro de ella.

(As he began to move, in the sudden helpless orgasm there awoke in her strange thrills rippling inside her)

Sectus

This information is gained from the highly acclaimed Argentine blogspot: El Espejo Gótico. (www.elespejogotico.blogspot.com)


Significado de la palabra sexo.

Etimología de una separación.

Es extraño como algunas palabras se adaptan a nuevos conceptos, a nuevas formas de interpretar la realidad y las emociones. Cabe sospechar que este mecanismo de adaptación corresponde sólo a términos maleables, morfológicamente inestables; sin embargo, las metamorfosis de la lengua alcanzan a todas las palabras, aún aquellas que definen actividades que no han cambiado casi nada.

Ni siquiera el sexo está libre de alteraciones.

La etimología de la palabra sexo es, quizás, una de las más antiguas. Su pasado se remonta al protoindoeuropeo, e incluso más allá, en los inapelables balbuceos de las primeras tribus organizadas del Indostán. No obstante, si bien el sexo ha cambiado, es decir, sus formas y convenciones no son las mismas, el acto se conserva prácticamente inalterable, y sería reconocido por cualquiera de aquellos remotos polígrafos del pasado.

¿Por qué entonces si el sexo sigue siendo el mismo, o parecido, la palabra que lo define ha cambiado tanto?

Es lógico asociar la palabra sexo a la unión de los cuerpos. Si hay algo difícil de imaginar, diría un filósofo anacrónico, es pensar en el sexo como una desunión, un desapego, una separación. Sin embargo, la palabra sexo significa exactamente eso.

Sexo proviene del latín sexus, y éste de sectus, consignado por primera vez por Cicerón en su obra De Inventione. Literalmente significa "separado, cortado", algo insólito si tenemos en cuenta su uso posterior. De hecho, sectus deriva del verbo sectare, "separar, cortar, dividir".

Pero es fuera del latín y sus aplicaciones formidables donde la palabra sexo, a medida que retrocedemos en el tiempo, adquiere formas más y más extrañas. El protoindoeuropeo sek, "cortar", no difiere demasiado. Menos aún el inglés antiguo scythe; "seccionar", de donde proviene la palabra saec, y, posteriormente, sword, "espada"; evolución que hace difícil imaginar las proposiciones lascivas de los antiguos anglos, cuyos receptores no sabrían diferenciar entre un lance amoroso y una invitación a la guerra.

Resulta desconcertante que el momento de mayor unión física entre dos personas se defina mediante una separación. Sin embargo, el término sigue allí, por el momento, sin intenciones de revelar su irónica intrínseca.


Lord Aelfwine.